El puré de verduras perfecto para bebés

Sano, rico y nutritivo. Y listo en tres cuartos de hora. Este puré de verduras es ideal durante la etapa de introducción de la alimentación complementaria de los bebés, a partir de los seis meses. Lo puedes conservar hasta tres días en la nevera, y si te sobra siempre lo puedes aderezar un poco y aprovechar para la cena de la familia.

Variedad de verduras
Un trozo de calabaza, calabacín, zanahoria, tomate, patata y cebolla.

Lo que necesitas es…

  • Una olla
  • Agua
  • Un trozo de calabacín
  • Un trozo de calabaza sin semillas
  • Una patata
  • Un tomate
  • Una cebolla (o puerro, a tu elección)
  • Una zanahoria

Y se prepara…

  • Los ingredientes, limpios y picados en trozos, se introducen en la olla. El calabacín es mejor dejarlo sin pelar, ya que aporta más nutrientes, pero se le deben quitar las semillas. También se deben retirar las semillas de la calabaza, y hay que pelarla (a no ser que sea del tipo Potimarrón). Vas a tener que emplearte a fondo, esta cucurbitácea no se deja cortar fácilmente. Se pelan también la patata, el tomate, la cebolla y la zanahoria.
  • A continuación se cubren de agua y la olla se pone sobre el fogón. Primero a fuego alto, hasta que el agua empiece a hervir, y después se baja a media potencia.
  • En aproximadamente media hora estará listo. Para comprobar se puede pinchar un trozo de zanahoria, ya que suele ser lo que más tarda en cocinarse.
  • Ya sólo resta triturar todas las verduras con la batidora, y el puré estará listo. Si después de la cocción hay líquido en la olla es mejor que lo retires todo y luego vayas añadiendo sólo el necesario, para que no quede excesivamente caldoso.
  • Recuerda que no se debe añadir sal, ya que no está recomendada su ingesta para los menores de un año. En el momento de servir, añade un chorro de aceite de oliva virgen.

¿Y luego qué?

Pues si sobra, a la nevera, en un tupper o frasco. Aguanta bien durante tres días. También se puede congelar, aunque ni el sabor ni la textura son igual de buenos. Y si al tercer día aún queda puré, nada más fácil que convertirlo en una crema de rechupete para toda la familia. Basta con añadirle una pizca de sal, un poco de pimienta y, si se quiere, varias cucharadas de nata de cocinar. Garantizado: no sobrará nada.

 

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