Cómo dejar que el bebé gestione su comida

¿Puré a cucharadas, o comida en trozos que el bebé gestiona por su cuenta? Este es el dilema al que se enfrentan muchas familias a la hora de introducir la alimentación complementaria. La nutricionista Natalia Hospido desgrana de esta forma las claves de la alimentación autorregulada, más conocida como BLW por sus siglas en inglés.

BLW: Alimentación complementaria autorregulada o dirigida por el bebé, que es el que decide qué come y cuánto come.

AL: Por alimentación complementaria se entiende a los alimentos diferentes de la leche que deberían de complementar la nutrición del bebé a partir de los seis meses. Según la Organización Mundial de la Salud, la alimentación complementaria ha de ser suficiente, con la cantidad, consistencia y textura adecuadas, y no ha de provocar el abandono de la lactancia materna.

Beneficios de la BWL:

  • Permite una mayor aceptación de los alimentos por parte del bebé. Come lo mismo que el resto de la familia, es más fácil que se habitúe de esta forma y no si siempre come la misma textura (puré). Además tendrá más variedad de alimentos.
  • Prevención del sobrepeso y la obesidad. Este método reduce la probabilidad de sobrepeso y obesidad por dos razones: las familias que aplican el BLW suelen estar preocupadas por la alimentación, y el sistema respeta el mecanismo de hambre y saciedad, el niño come cuando quiere y la cantidad que quiere. Si no tiene hambre, se respeta. El 42% de los niños y el 39% de las niñas en España tienen problemas de sobrepeso.
  • Control de la velocidad. Así se reduce también el sobrepeso. Comer muy rápido retrasa la sensación de saciedad.
  • Mayor desarrollo de las habilidades motoras y de los sentidos, para llevarse la comida a la boca.
  • Es un enfoque respetuoso: genera mayor autoestima del niño, tiene capacidad de decisión.
  • Es una alimentación más segura, no hay gran riesgo de atragantamiento.

Desventajas:

  • La posibilidad de atragantamiento se reduce siguiendo las pautas adecuadas.
  • La suciedad que genera. Es algo que hay que asumir, buscando estrategias para que caiga al suelo la menor parte posible de comida.
  • La dieta tiene que ser equilibrada para no caer en una baja ingesta de hierro o calorías.

Medidas de seguridad:

  • El niño tiene que estar sentado en posición erguida.
  • Nivel de actividad bajo: no se juega.
  • Sólo él se mete la comida en la boca.
  • Siempre tiene que haber un adulto presente.
  • Evitar alimentos de riesgo y adaptar comidas: filetes no, albóndigas sí.

Pilares básicos del BWL:

  • El bebé tiene que estar sentado y con la cabeza erguida. Si a los seis meses no es capaz de mantenerla, es que no está preparado para la BWL.
  • Se continúa con la lactancia materna o artificial.
  • No se le mete el alimento en la boca.
  • No se le obliga a comer.
  • Se sienta en la mesa con el resto de la familia y come la misma comida que el resto de la familia.

Forma y procesamiento de los alimentos:

  • Al principio del proceso, optar por bastones grandes para que los pueda coger.
  • A partir de los nueve meses los trocitos pueden ser más pequeños.
  • Las frutas, menos la manzana, pueden ser crudas. El resto de alimentos, cocinados al vapor, cocidos, sofritos o al horno.

Calendario.

  • No hay ninguna base científica para restringir o retrasar la ingesta de alimentos, excepto alguno muy concreto, como los pescados azules por el exceso de mercurio.
  • Los alimentos potencialmente alergénicos hay que incorporarlos de uno en uno. El gluten debe de incorporarse a partir de los 6 meses (y antes de los 7).
  • Alergénicos: proteínas del huevo, proteínas de la leche, pescado, frutos secos, frutas y soja. La mayor parte de los alimentos no son potencialmente alergénicos.
  • Lo que hay que evitar antes del año: el azúcar, los desnatados y bajos en grasa (los adultos también), la miel (por el botulismo), pescados grandes y mariscos, sal, carnes y huevos poco cocinados, frutos secos enteros, verdura de hoja verde y grande, algas, derivados de arroz (por el exceso de arsénico) y alimentaciones superfluas. Los frutos secos se pueden incorporar triturados, como cremas.
  • Evitar los productos «para niños».

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