La atención al parto no es igual en todos los hospitales asturianos

Los hospitales asturianos evidencian grandes diferencias en la atención al parto. El grado de intervencionismo sanitario en el parto, el número de cesáreas que se practican y el desigual cumplimiento del contacto piel con piel son algunos de los aspectos que denotan las desigualdades que afectan a las embarazadas asturianas en el momento de dar a luz.

Por ejemplo el San Agustín de Avilés es el que mejor cumple con la reducción de la tasa de cesáreas, y en la cara opuesta está el de Cabueñes de Gijón. En los partos vaginales instrumentales, solamente el San Agustín y el Álvarez Buylla de Mieres se ajustan al estándar del 15 por ciento que el resto está lejos de alcanzar.

También el Álvarez Buylla es el que mejores cifras tiene de partos totales inducidos, cuya cifra global casi triplica el valor del estándar. En cambio el que mejor cumple con reducir los casos en los que se ayuda la dilatación con oxitocina es el Hospital de Jarrio. En cuanto a las episotomías, donde la evolución es claramente descendente, todavía se está lejos del estándar. El HUCA es el que más se acerca a lo deseable, con un 17% de episotomías, mientras que el porcentaje más alto lo ostenta el Hospital de Valle del Nalón, con un 40%.

Otro dato es el del «piel con piel» que, según los datos de 2016, era llamativamente bajo en el San Agustín y en el Cabueñes. Y en cuanto al inicio precoz de lactancia en el paritorio, los mejores datos los tienen los hospitales de Oriente, el Alvarez Buylla y el HUCA. Las cifras más destacadas de lactancia materna exclusiva al alta la registraron los hospitales de Jarrio, Cangas del Narcea, Valle del Nalón y el HUCA. Los peores datos, en Cabueñes.

El Principado y Amamantar coinciden en que hay que hacer mejoras

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Antonio Molejón, a la derecha, y Helena Herrero, en el centro, durante las jornadas de Amamantar en Gijón.

«Las grandes diferencias en la práctica clínica en los hospitales tienen que ser atajadas de alguna manera. De lo contrario todas las mujeres que van a parir se irán todas a un sitio o, por falta de información, acabarán en un hospital donde te esperan con cuchillo y tenedor«, expuso de manera muy gráfica Helena Herrero, miembro de la asociación Amamantar. Y lo hizo sentada al lado del director general de Salud Pública en Asturias, Antonio Molejón, que ni rebatió ni cuestionó las críticas. Ambos participaron en el marco del XI Encuentro sobre Embarazo, Nacimiento y Puerperio que organizó Amamantar en Gijón.

Molejón no negó la mayor. «Existe una gran variabilidad entre los hospitales en casi todos los indicadores. Es uno de los retos que tendremos que seguir abordando. Y no tenemos ningún hospital que sea referente en cuanto al cumplimiento de la estrategia, ni tampoco hospitales con datos absolutamente negativos«, apuntó. Y añadió que tanto el Álvarez Buylla de Mieres como el San Agustín de Avilés cumplen tres de los doce estándares establecidos en la estrategia. «Es muy poco, es un 25 por ciento, y aún así son los mejores. Y hay dos hospitales que no alcanzan ni se aproximan a ninguno: Cabueñes y el de Oriente». Eso sí, el director general defendió que los cambios en la jefatura del servicio de Ginecología y Obstetricia en Cabueñes darán sus frutos en los próximos años.

Estrategia de atención al parto normal

Tanto Molejón como Herrero utilizaron el encuentro para analizar estos datos, que son el resultado de la estrategia de atención al parto normal, que Asturias puso en marcha en el año 2009, y que permitió dar un vuelco a la forma de vivir la maternidad en los hospitales de la región. En líneas generales coincidieron en que la estrategia ha significado un avance para garantizar un parto humanizado. En la letra menuda, la representante de Amamantar resaltó muchas líneas de mejora en las que el director general sólo entró de puntillas.

Molejón recodó las bases de la estrategia: «Se consideraba necesario cambiar la práctica clínica para poder ofrecer una atención más humanizada, una reducción del intervencionismo innecesario, una atención de calidad basada en la evidencia científica y un respeto a la autonomía de la mujer«.

Herrero apuntó además que aunque el punto de partida no era sangrante en comparación con otros países, había datos muy malos: «Las tasas de episotomías eran una barbaridad, eran una práctica rutinaria que quedaba ahí para el resto de  tu ida. Teníamos tasas de violencia verbal, de simbolismos en el trato que eran totalmente infumables. Hoy, evidentemente, la estrategia supuso un cambio trascendental». Aunque, eso sí, Amamantar lamenta que los colectivos sociales hayan estado ausentes tanto en la elaboración de la estrategia como en la revisión de los datos.

Reducción del intervencionismo en los partos

Entre los datos más destacados, por lo que suponen de avance, está el de la reducción del intervencionismo en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), que en el estadio inicial era el más intervencionista. O el 80% de partos del San Agustín, que son atendidos por matronas. En la cara opuesta, el 30% de cesáreas e inducciones del Valle del Nalón y el 33 por ciento de empleo de oxitocina en la dilatación en Avilés.

Respecto a la valoración de la estrategia, Herrero apuntó: «Ha mejorado la infraestructura de los hospitales, aunque de forma desigual y no siempre con los resultados esperados». Como ejemplo indicó: «En el hospital de Mieres compraron una pantalla de miles de euros que no sirve para nada«.

La constitución de comités de buenas prácticas no satisface del todo a Amamantar, ya que únicamente cuenta con profesionales del sector, sin asociaciones de usuarias ni encuestas de valoración de las madres. «También se ha desarrollado formación de profesionales, aunque la memoria no aporta datos. Durante años cientos de matronas han participado en formación, pero no tenemos esa misma constancia de otros niveles profesionales«, apuntó Herrero.

Planificación deficiente

Además Amamantar sostiene que no existe una planificación actual para la estrategia en la región, ni una autoevaluación anual. «El método es planificar, evaluar, volver a planificar… Hay profesionales que nos dicen que las estadísticas no son muy fiables. Y no hay encuestas de satisfacción de las usuarias. Es necesario que todo esto se haga para volver a planificar la estrategia».

Molejón, por último, justificó la dificultad para reducir la tasa de cesáreas. «Hay que considerar que en los últimos años está creciendo el número de partos múltiples, cada vez son más, muchos de ellos por las técnicas de reproducción asistida. Y también aumenta la añosidad de las mujeres. Eso aumenta los riesgos durante el embarazo y el parto», justificó. El hospital que mejor cumple en la reducción del número de cesáreas es el San Agustín de Avilés, y el que peor, el de Cabueñes de Gijón.

 

Elisa Campo

En reconversión. ¿O mejor en evolución? Periodista desde hace más de una década, la doble maternidad me ha empujado a una nueva vida, donde la actividad profesional no esté reñida con cambiar pañales y escuchar los primeros balbuceos de mis bebés. La vida es, más que nunca, una aventura.

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