¿Vacaciones en la nieve?

La nieve es un destino ideal para disfrutar con nuestros bebés. Si aún son pequeños el simple contacto con la nieve les llenará de nuevas sensaciones y si ya tiene un poco más de edad podrá jugar y divertirse con un montón de actividades nuevas. En cualquiera de los casos, las experiencias y paisajes que podemos encontrar en la montaña, harán de nuestro viaje una aventura difícil de olvidar, siempre y cuando evitemos riesgos siguiendo una serie de recomendaciones básicas

Consejos

  • Temperatura: es importante no exponer al bebé a cambios bruscos de temperatura. Trata de salir con él en las horas centrales del día, cuando los contrastes son menos fuertes. Y evita elevar la temperatura de la calefacción (ya sea de la casa o del coche) un rato antes de salir con el bebé.
  • Ropa: es fundamental escoger un tipo de ropa adecuada para la nieve, es decir, con capas térmicas que les permitan mantener el calor, e impermeables, recuerda que la nieve tiende a fundirse y moja. En este sentido, es buena idea llevar una muda de repuesto, no solo por la posibilidad de que su ropa se moje sino también porque en la nieve (y sobre todo los días de sol) es frecuente que se produzca un aumento de la sudoración. Este sudor se enfriará, propiciando la aparición de resfriados. No te olvides de un gorro que tape las orejas (o gorro más orejeras) y unos guantes, son imprescindibles.
  • Mucosidad: un dato a tener en cuenta es que en ambientes muy fríos es normal que la aparición de mucosidad sea más abundante. No te olvides del suero fisiológico y del aspirador nasal, quizás lo vayas a necesitar.
  • Protección solar: la nieve es reflectante, al igual que ocurre con la arena o el mar, no nos podemos olvidar de que la nieve actúa como un espejo con las radiaciones solares, por tanto, no te deben faltar las gafas de sol y la crema de protección solar (a poder ser con filtros físicos, son más seguras ya que no se absorben por la piel y actúan a modo de pantalla reflejando la luz) para aquellas partes de la cara que quedan expuestas al sol (nariz, labios, etc.)

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