Madres lactantes que pulverizan récords

Son campeonas de pruebas de montaña durísimas y a la vez madres lactantes que rompen todos los perjuicios. Las británicas Jasmin Paris y Sophie Power son dos mujeres cuya valía como deportistas está al margen de su maternidad, pero que con su apuesta por la lactancia dan una lección y dejan a más de uno con la boca abierta.

Y eso no sólo por la fortaleza física que demuestran, que deja atrás a muchos de sus rivales masculinos. Sino también por la reivindicación que plantean de que ser madre no tiene por qué suponer un abandono de su propia esencia como mujeres, de su vida y sus aspiraciones. Jasmin Paris, de 35 años, y Sophie Power, de 36, tienen una historia que sirve de ejemplo.

Power: una foto que dio la vuelta al mundo

Power amamanta a su bebé.

«Estoy encantada de haber abierto un debate», afirmó al diario «The Guardian» Sophie Power. Su foto amamantando a su bebé de tres meses mientras otros competidores en la Ultra Trail de Mont Blanc, están literalmente tirados por los suelos intentando recuperarse del esfuerzo, ha dado la vuelta al mundo. Y eso después de correr unos 80 kilómetros. El bebé, Cornac, toma un pecho, mientras que ella extrae leche del otro.

En la que fue su primera entrevista, en septiembre de 2018, Power afirmó: «Se ha puesto de relieve algo de lo que las mujeres no suelen hablar. Existe la enorme culpabilidad de las madres que quieren estar todo el tiempo volcadas en el bebé. Y yo digo que si no cuidas tu salud física y mental no puedes ser la mejor madre. Personalmente necesito estar en forma y tener momentos de descanso mental».

Por eso, para Sophie Power su foto es una invitación para que las mujeres digan: «Cuando nos convertimos en madres nuestra identidad no cambia. No tenemos por qué perder lo que somos. Los hombres, desde luego, no lo hacen. Ves un montón de fotos de papás cruzando la línea de meta con sus bebés. ¿Por qué, como sociedad, lo vemos tan diferente en el caso de una madre?»

El entrenamiento de noches sin dormir le vino bien para la competición, según confesó la británica. «No descansé la primera noche, como muchos otros corredores. Pero como madre estaba preparada para eso. En ese sentido era probablemente la persona mejor entrenada en la línea de salida. Tuve 20 minutos de descanso durante dos noches. Pero me tomé la carrera de forma tranquila. Algunos corredores se pusieron al límite, yo tuve que hacer lo contrario. Procuré mantener nutrientes para la leche».

Paris: la campeona que saca leche en los puntos de control

Jasmin Paris con su hija Rowan.

La hazaña de la escocesa Jasmin Paris es sorprendente. Hace tan sólo unos días consiguió ganar la Montane Spine Race, que es una de las pruebas de ultra maratón de montaña más duras del mundo. Los participantes recorren sin descanso los 431 kilómetros que separan Manchester de Sheffield, con un tiempo máximo de 7 días. El desnivel positivo es de 11.000 metros.

El récord de Paris fue de 83 horas, 12 minutos y 23 segundos, con lo que rebajó en más de 12 horas el mejor tiempo anterior. El siguiente participante, un hombre, cruzó la meta 14 horas después. Como Paris continúa dando el pecho a su hija de 14 meses, en los puntos de control de la prueba, en lugar de descansar, tenía que sacarse la leche, lo que también supone un desgaste extra.

Según contó en The Guardian, pretendía destetar a su hija Rowan antes de que comenzara la competición, pero debido a dos infecciones la bebé rechazaba otro tipo de alimento. De ahí que tuviera que emplear las paradas para extraerse la leche, junto a la amenaza de mastitis. El deseo de ver pronto a Rowan fue un acicate para sus fuerzas, junto a las ganas de sacarse la espinita de haber quedado segunda en la edición anterior.

Tras llegar a meta, Jasmin Paris confesó que había tenido alucinaciones, y que veía a los árboles practicar yoga. Un periodista le preguntó su motivación para este esfuerzo extremo, y ella contestó: «Era un nuevo reto, y es especialmente motivador cuando no sabes si puedes lograrlo. Además necesitaba hacer algo para encontrarme plenamente en forma tras tener a mi hija. Competí este verano y lo hice bien, pero sabía que no era el nivel que había tenido antes del embarazo».

Paris y Power demuestran, con su gesta, que ni la maternidad ni la lactancia son un lastre, y que para conseguir las metas hay que esforzarse y correr.

Elisa Campo

En reconversión. ¿O mejor en evolución? Periodista desde hace más de una década, la doble maternidad me ha empujado a una nueva vida, donde la actividad profesional no esté reñida con cambiar pañales y escuchar los primeros balbuceos de mis bebés. La vida es, más que nunca, una aventura.

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