El diseño de ciudades adecuadas para los niños, un reto global

Muchas ciudades asturianas presumen de ser «amigas de la infancia». Pero más allá de un eslogan, y de algún guiño a la participación ciudadana de los más peques, poco más aporta el letrero. ¿Qué tienen de amistosas? Los espacios de juego son pocos y repetitivos, los espacios verdes y los caminos entre la naturaleza escasean, y no hay espacios de descanso pensados en ellos ni apenas lugares públicos donde cambiar un pañal. La contaminación y el ruido de los coches empañan su risa. Ellos no votan, es cierto, pero su voz es el futuro.

El diseño de ciudades que realmente cuiden a los niños es un reto global en el que megalópolis como Londres trabajan desde hace años. Las ideas que se ponen sobre la mesa van desde una adecuada movilidad por toda la ciudad para niños pequeños y carritos de bebé hasta diseños que inviten al juego y al disfrute. En realidad no se trata de pensar únicamente en los más pequeños. se trata de pensar en sostenibilidad, en diseño para todos y en salud.

Streets for Kids

Streets for Kids (calles para niños) es el nombre del programa que impulsa desde Nueva York la The National Association of City Transportation Officials’ Global Designing Cities Initiative (NACTO-GDCI). Su objetivo es seleccionar a 12 ciudades de todo el mundo para realizar la asistencia y puesta en marcha de iniciativas urbanas adaptadas para la infancia. El plazo de presentación de candidaturas finaliza el 26 de febrero. «A través del programa Streets for Kids queremos inspirar a líderes, técnicos y a las comunidades enteras a considerar a las ciudades desde los ojos de un niño», explica la entidad en su página web. Algunas de las ideas son priorizar las peatonalizaciones y los recorridos en bicicleta.

Diseñar con los ojos de un niño no deja de ser una herramienta para conseguir un ambicioso cambio de comportamiento en la sociedad, alcanzando objetivos a los que los adultos nos resistimos, como decretar días sin coches. En alguna ciudades asturianas se han realizado iniciativas para conseguir que los niños puedan ir solos al colegio, gracias a una red de vigilantes voluntarios tras las ventanas, tiendas y quioscos.

Ciudad de los niños

El psicopedagogo y dibujante italiano Francesco Tonucci, padre de la «Ciudad de los niños» sostiene que «la ciudad se ha pensado, proyectado y evaluado tomando como parámetro el ciudadano medio que, en general, responde a las características de adulto, varón y trabajador. De este modo, la ciudad ha prescindido de todos los ciudadanos no adultos, no varones y no trabajadores«. Su propuesta es cambiar al «ciudadano medio» por el niño, lo que obliga a descender hasta su altura y a no perder así de vista a ningún ciudadano.

Tonucci está vinculado profesionalmente al proyecto sobre ciudad para la infancia que se realiza en Tano. Esta localidad italiana presume de ser, desde 1991, «la ciudad de las niñas y de los niños». Ir caminando solos hasta la escuela es sólo una de las múltiples iniciativas que se realizan en Tano, donde un día al año la ciudad se cierra al tráfico y abre todas sus calles al juego infantil. En invierno se buscan también espacios de esparcimiento, como casas especialmente diseñadas para ellos. Las tres claves de la estrategia de Tano, reconocida dentro y fuera de su país, son dar la palabra a los niños, hacer del cuidado de la infancia una política transversal y tener a los niños siempre presentes, en una suerte de pacto social para que la infancia lo impregne todo.

Respuesta a los problemas

En un encuentro sobre Ciudad e Infancia que se celebró hace unos años en la Casa Encendida de Madrid, Fernando Roch, catedrático de Urbanismo de la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid, resumió los porqués de este reto global de diseñar pensando en los más pequeños. «La necesidad de recuperar o reinventar la ciudad no sólo surge desde la perspectiva de una ‘ciudad de los niños’, en realidad se perfila como la respuesta a la mayoría de los problemas que nos acucian, desde lo social hasta lo ecológico. Y se trata de una construcción política, en realidad se trata de ‘la política’ en sentido pleno y etimológico, que como construcción tiene sus dimensiones materiales, sus modelos, es decir, su forma».

Es hora de cambiar las normas del juego. ¿Quién se apunta?

Elisa Campo

En reconversión. ¿O mejor en evolución? Periodista desde hace más de una década, la doble maternidad me ha empujado a una nueva vida, donde la actividad profesional no esté reñida con cambiar pañales y escuchar los primeros balbuceos de mis bebés. La vida es, más que nunca, una aventura.

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