El parque de Ferrera: una joya que suspende en mantenimiento

Varias generaciones de avilesinos han llevado a sus bebés al parque de Ferrera. Este pulmón de la ciudad, uno de los secretos mejor guardados de Avilés, es una joya en muchos sentidos. Es un lugar perfecto para un paseo tranquilo, entre árboles añosos, flores y césped. Pero sobre todo es el sitio a donde hay que ir para ver los patos, cisnes y gansos que habitan el pequeño estanque. Y justo al lado, una amplia zona de juegos permite completar la salida. Vamos, una joya. Con un pero. El mantenimiento es muy deficiente.

El primer suspenso gordo se lo lleva el estanque. Parte del perímetro linda directamente con el césped, con lo cual se puede interpretar que las familias que dejen a sus bebés estar en esa zona son conscientes del riesgo de que se caigan al agua. Pero el resto del contorno, el que linda con el paseo, sólo queda protegido por una valla muy baja que tiene décadas de antigüedad. Tanto es así que actualmente se ha venido abajo en parte de sus tramos y otros están incompletos.

Este deterioro acumula ya meses, sin que el Ayuntamiento haya hecho más que poner vallas provisionales en un tramo. Además, aun en buenas condiciones, el cercado es demasiado bajo y no es el primer bebé que, en un exceso de entusiasmo ante los plumíferos que habitan el estanque, se precipita al otro lado.

Los paseos, poco accesibles

El segundo suspenso es para algunos de los paseos empedrados del entorno del estanque y de la zona de juegos. Aunque hay tramos que están bien, en otros resulta difícil avanzar con un carrito de bebé, porque el relieve es excesivo. Y también hay zonas donde las piedras están levantadas, dejando la accesibilidad muy comprometida.

Las ruedas de un carrito, encajadas en una rejilla.

Los carritos no tienen mejor suerte con las rejillas que cubren las canaletas del agua. Y es que al menos dos de ellas, en la zona de juegos, tienen los huecos tan grandes que las ruedas se quedan encajadas. Una falta de previsión en toda regla, máxime en un espacio frecuentado por bebés.

Suelo deteriorado.

De los juegos se pueden hacer dos críticas. Una, que hay zonas donde el suelo acolchado está levantado, tal vez por culpa de las raíces de los árboles, y propicia las caídas. Otra, que apenas hay juegos para los bebés más peques, de hasta dos años. Porque pese a que hay tres espacios diferentes, sólo hay dos columpios con «cesto».

El parque de Ferrera es ideal para los días soleados, ya que los árboles protegen los juegos. Tiene en su entorno fuentes y varias mesas de madera que permiten, incluso, celebrar cumpleaños al aire libre. En toda Asturias sólo se puede comparar con otro parque, el de Isabel la Católica en Gijón. Este segundo es mucho más grande, tanto el estanque como la zona de juegos, pero por eso mismo pierde un poco del encanto que tiene el parque avilesino, que sería un cinco chupetes si su mantenimiento estuviera a la altura.

Por estas razones GuiaBebé deja al parque Ferrera con una puntuación de tres chupetes.

 

 

 

 

Elisa Campo

En reconversión. ¿O mejor en evolución? Periodista desde hace más de una década, la doble maternidad me ha empujado a una nueva vida, donde la actividad profesional no esté reñida con cambiar pañales y escuchar los primeros balbuceos de mis bebés. La vida es, más que nunca, una aventura.

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